La mayor parte de las explotaciones mineras de pizarra existentes en esta zona, están enclavadas en relieves abruptos, con taludes de gran altura, elevados ratios de explotación y poco sitio para verter el estéril generado, por lo que el impacto medioambiental, debido al enorme crecimiento de las escombreras, podría empezar a presentar importantes problemas.

Por este motivo, existe, desde hace años, en España, un factor limitante a la proliferación de explotaciones mineras “a cielo abierto”, como es el conjunto de condicionantes medioambientales que se han ido estableciendo con el fin de proteger el entorno medioambiental.

La dirección de Pizarras Expiz, S.A., es consciente de la necesidad de desarrollar proyectos que tengan en cuenta la legislación actual medioambiental así como su previsible evolución futura, que obligará, previsiblemente, al sector a una extracción ordenada y que no suponga daños irreparables en el medio ambiente. Al optar por la minería de interior, Pizarras Expiz, S.A. trató de asegurar no sólo el futuro próximo, sino el cumplimiento de las obligaciones futuras.

La escasa e incluso casi nula incidencia que las explotaciones de interior tiene en el medio ambiente, ha sido una de las razones mas importantes por las que Pizarras Expiz decidió comenzar la explotación de la capa de pizarra mediante labores de minería subterránea, en la que el impacto ambiental es mínimo, puesto que entre otros aspectos:

1. El impacto visual es prácticamente nulo, al ser solamente visibles las dos bocaminas.
2. La generación de estéril se ha reducido prácticamente en su totalidad, al no ser necesaria la realización de ningún desmonte importante del recubrimiento.
3. El único estéril que se produce es como consecuencia de las labores de infraestructura, y en su mayor parte, son depositados en el interior de las cámaras ya explotadas.
4. Al no generar estéril, no se hace necesaria ninguna escombrera de exterior, con lo que el respeto por el medio ambiente es máximo.
5. No es necesaria la realización de importantes labores de restauración en terrenos superficiales, debido a su casi nulo impacto.
6. Al no existir prácticamente actividad minera exterior, las aguas de escorrentía en pistas, caminos, etc., no tienen partículas en suspensión, llegando a arroyos y ríos, prácticamente limpias.
7. No existe polvo en suspensión en el exterior, al no existir actividad minera, por lo que la alteración medioambiental por polvo es prácticamente nula.
8. El impacto por ruido se reduce notablemente al quedar restringida a la emisión de las instalaciones de exterior y en ningún caso a las de interior.

Por lo tanto, se puede concluir que con la puesta en marcha de la explotación de interior, desde el punto de vista de protección medioambiental, se han logrado dos objetivos muy importantes:

a) Impacto visual prácticamente nulo.
b) Impacto ambiental mínimo.